El perro de la muerte

0
154

Existen diferentes variaciones sobre la leyenda de su origen pero una de las más difundidas es aquella que dice que el xoloitzcuintle en realidad es el dios Xólotl, el hermano gemelo de Quetzalcóatl, quien adoptó la forma de un perro al encomendársele la tarea de bajar al inframundo, es decir al Mictlán, en busca de un hueso que permitiría la creación de los seres humanos. Xólotl cumplió su misión con éxito y gracias a él los dioses pudieron crear al primer hombre y a la primera mujer.

Otra versión nos dice que fue el mismo Xólotl quien creó a este perro a partir del hueso de la vida y se lo regaló a la humanidad.

En cualquier caso, para los mexicas los xoloitzcuintles, nombre que proviene del náhuatl Xólotl que quiere decir monstruo y del término Itzcuintli, que significa perro, eran seres sagrados pues se creía que eran los únicos animales que podían guiar a los difuntos a través del difícil camino que llevaba al Mictlán, misma razón por la que se les sacrificaba y sepultaba junto con los muertos en los antiguos rituales funerarios

Pero esta raza no sólo era considerada útil en el más allá. En vida se les veía como protectores contra los malos espíritus y también se les concedía propiedades medicinales como aliviar al contacto dolores de cabeza, asma o reumatismo.

Cabe mencionar que no todos los xoloitzcuintles servían como guías para los muertos. Solo los de piel completamente oscura servían para tal fin ya que se decía que aquellos que presentaban manchas ya habían servido a otras almas en el inframundo.