Educación y derechos humanos, el ingreso a Chapingo

0
849

La defensa de los derechos humanos es una acción peligrosa en México y muchas partes del mundo.

En la lucha por la democracia me enrolé como observador, cuando era estudiante de licenciatura, en el proyecto de Alianza Cívica, me tocó estar el Oaxaca en una región casi inaccesible, dado que se había construido una presa y los caminos habían desaparecido.

En la región había organizaciones de defensa de los derechos humanos que habían apoyado a los habitantes para defender su territorio, coincidimos en ese proceso de observancia electoral donde muchos conflictos se resolvían por la fuerza.

Mi comprensión sobre los derechos humanos era escasa.

Realicé activismo estudiantil para visibilizar en mi universidad varios conflictos en el país y otras partes del mundo, cuando ingresé a la docencia no he dejado esta parte importante en nuestra formación, no podemos cerrar los ojos a los problemas del mundo.

En el 2006 con la brutal represión en Atenco por parte de Peña Nieto realizamos gestiones para que fueran liberados los detenidos, entre ellos algunos estudiantes de Chapingo.

En aquellos años pensaba que después de ir a la escuela, los profesionales deberían ser personas sensibles que respetaran la integridad de sus semejantes, no entendía por qué no era así.

Me resisto a creer en el mal como inherente a los seres humanos, sigo atribuyéndolo a la ignorancia; un egresado de mi universidad que conocí cuando era estudiante ahora es gobernador de Michoacán y su actitud represiva me sorprende.

Creo pues,  que debemos desarrollar una cultura de promoción de los derechos humanos entre los estudiantes.

En la universidad donde trabajo, la Universidad Autónoma Chapingo, se ha dado un proceso interesante en los últimos 15 años, el sistema de ingreso que era sólo por la calificación más alta en el examen de selección quedó en el pasado, ahora se generó un sistema compensatorio para las comunidades indígenas.

Hay una cuota de ingreso por pertenecer a una comunidad indígena o a una región de escasos recursos, con que sumen más del 50% de los aciertos en el examen.

La desigualdad en la educación rural hacía imposible que estudiantes de zonas marginadas tuvieran acceso a la educación de calidad como la UNAM u otras instituciones de educación superior cuyo requisito de ingreso es un alto puntaje en el examen; pero en nuestra universidad se ha hecho la diferencia.

Este ingreso esta soportado con un sistema de becas, de dormitorios y comedores.

No obstante la discriminación es una constante, debemos desarrollar programas de promoción de los derechos humanos, de promoción de la equidad de género, de promoción de una cultura democrática; para contribuir a la creación de un mejor futuro.