“A balazos llegamos y los votos no nos sacarán”

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Nadie dijo que sería fácil. El fraude en el Estado de México no es de un día, se ha notado más en los últimos seis meses, pero es un fraude que lleva más de 80 años.

En los tiempos de poderío del PRI, ahora sostenido con alfileres, un oscuro texcocano de nombre Fidel Velázquez dijo A balazos llegamos y los votos no nos sacarán“.

Somos una sociedad cansada, el país más violento que no vive en guerra declarada, la corrupción y la impunidad es lo que define al sistema político y a varios partidos. Si no hay cambio democrático, si la sociedad no ve que sus aspiraciones son atendidas, la única salida será más violenta.

No hay duda del voto mayoritario en favor de la maestra Delfina Gómez Álvarez, si nos atenemos a lo que dice la ley que el voto debe ser libre y secreto, que la coacción es un delito, en claro: los mexiquenses no desean ser gobernados por el PRI.

El fraude indigna y entristece, parece que no podemos hacer nada ante una realidad cada vez más brutal done también los periodistas son asesinados por el gobierno en acción directa o por omisión.

Debo decir que a muchos sorprendió el voto masivo en favor de la maestra Delfina Gómez luego de una feroz campaña negra en su contra que se orquestó desde sus oponentes que por cierto no eran ni el PAN ni el PRD.

Aunque el fraude mueve a la desesperanza personalmente creo que la sociedad mexiquense ha dado un ejemplo a todo el país de que sí se puede cambiar con el voto. Somos cientos de miles de ciudadanas y ciudadanos dispuestos a defender la voluntad popular.

Quienes fuimos educados en instituciones públicas y recibimos una formación crítica pensamos que un país como México que inició el siglo XX con una revolución, volvería a tener otra en cualquier momento; desde los años 60 hay quienes la siguen esperando como al mesías; pero ni la historia es lineal ni el progreso existe.

Creo ahora que debemos participar todas y todos para construir un lugar mejor, debemos ocuparnos de eso que se llama política en nuestra vida cotidiana, debemos hacer una campaña permanente en contra de la impunidad, debemos participar en nuestro espacio de trabajo, en las organizaciones sindicales, en los órganos de gobierno, en nuestras comunidades, pueblos, colonias y barrios.

No sólo para elecciones, no podemos conformarnos con ir a votar y esperar que las cosas se arreglen, no se van a arreglar sin nuestra participación. No habrá un mundo mejor si no lo construimos con nuestras aspiraciones que sin duda alguna no caben en las urnas.

Nuestro país se nos cae a pedazos, el sistema político mexicano ha creado un estado fallido, es cierto, cuando las generaciones que vienen nos pregunten por qué dejamos que pasara todo esto algunos tendremos vergüenza, pero a los sinvergüenza de siempre no habrá de importarles.

No creo que algún partido sea la salvación de México, pero creo en la contribución de algunas personas como la maestra Delfina Gómez, en este caso o Pedro Kumamoto en Jalisco.

Creo que a la hora de votar hay que votar, la abstención y el voto nulo sólo beneficia al sistema y a los poderosos; muchos críticos del voto apuestan a una revolución que sólo está en sus cabezas.

La frase de “ningún candidato me convence“ debe movernos a que nosotros mismos seamos candidatos, nadie después de todo tendrá nuestras ideas, sólo algunas parecidas; no existen personas perfectas pero sí perversas que sin duda harán de este infierno un lugar más miserable.

Soy partidario de la autodefensa, de que las comunidades se organicen para el bien común, no creo en la justicia por mano propia, sólo debemos protegernos contra el crimen organizado y desorganizado, contra la policía y contra algunos gobiernos.

La participación comunitaria puede hacer de nuestro entorno un lugar seguro.

Me manifiesto en contra del fraude, en contra de la corrupción, en contra de la impunidad.

Estaré en la protesta y en la resistencia civil.

Ni un fraude más.