Molino De Novedades Editoriales

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Y sigue la mata dando. Por lo visto el 2016 fue el año de los muertos queridos, según parece la muerte nunca se cansa y sigue llevándose a muchos amigos. Recién entregamos nuestra colaboración y nos avisan que muerte Betsy Pecanins –el 13 de diciembre– y al otro día muere Guillermo Samperio, con los dos tuvimos encuentros –sobre todo con la catalana-norteamericana– y desencuentros –varios– con el Willie, pero no dejan de ser parte de nuestra biografía.

Casi desde siempre, al menos desde 1974, traté, gracias a Gustavo Sainz, a las hermanas Pecanins y asistí con frecuencia a sus galerías; la última que recuerdo fue en las calles de Durango, en la colonia Roma, aunque antes tuvieron otra en Hamburgo, en la colonia Juárez, a donde asistía invariablemente a los cocteles de algunos pintores amigos de Gustavo y luego amigos míos, como fue el caso de Armando Villagrán, Arnoldo Coen, Francisco Corzas y luego los nuevos del llamado “No Grupo”, Maris Bustamante, Rubén Valencia, Felipe Eremberg, Jazzamoart y muchos más. Ahí vi y traté seguramente a Betsy y después ya la vi cantar blues en lugares pequeños. Pero hubo una tarde inolvidable cuando vino el magnífico violinista de blues “Papa” John Creach a tocar en un parque de la colonia Polanco y subió al escenario a Betsy, quien cantó sencillamente como los ángeles –bueno, así se dice–; varios años después la vi cantar acompañada de la Orquesta Sinfónica de Baja California, en la explanada de la Preparatoria Iztapalapa 1-UACM Casa Libertad, en un concierto que considero sencillamente inolvidable y extraordinario parte de su repertorio de “El efecto tequila”.

Guillermo Samperio tenía un mérito principal y sobresaliente: ser hermano de Pastora, una bellísima vedette que causó furor entre nosotros los jóvenes, entre los años setenta y ochenta del siglo pasado y que llegamos a ver en un tugurio que estaba ubicado en la Avenida Doctor Vértiz, allá por la colonia de los doctores. Ella aparecía en poca ropa en la revista Ja-Ja, la cual era la más cercana a una revista picaresca y de caballeros, porque contenía chistes y mujeres haciendo semidesnudos. Cuando trabajé en la Dirección de Literatura del INBA, lo conocí porque presentamos varios libros de su autoría, uno de ellos había sido merecedor del Premio Casa de Las Américas de Cuba y el otro publicado por la Editorial Grijalbo: Lenin en el fútbol, donde se contaba el movimiento iniciado por los jugadores del Necaxa para lograr un sindicato de futbolistas. En una ocasión, en la casa de Hilda Bautista, llevaba yo en mi saco un botón con el rostro de John Lennon, quien acababa de ser asesinado, regalo de Josefina Estrada que me lo trajo de Nueva York, y el encajoso  Willie me lo pidió, se lo presté, lo puso en su solapa y ya no regresó a mí. Lo conocí ebrio y en su juicio, a veces era mala copa y por eso cuando le bajó a los alcoholes y a la hierba que ataranta, me dio mucho gusto. Como director de Literatura del INBA, nos apoyó cuando la UAM-Azcapotzalco le rindió un homenaje a José Emilio Pacheco por sus 50 años de escritor. Aún el mero día del homenaje, Samperio dudaba que JEP llegara; pero llegó acompañado de Cristina y en ese acto pasaron muchas cosas bellas y maravillosas; luego nos fuimos a la cantina “La Noche Buena” y siguieron pasando muchas cosa buenas y fuera de toda proporción. Su literatura era muy buena, tenía muchas ideas y las desarrollaba. A mí como escritor de cuentos me parecía uno de los mejores de México, que significa del mundo. Él había estado en un taller del IPN, cuando éstos eran muy raros y escasos, que coordinaba Andrés González Pagés, y que dio muchas glorias literarias, entre otros Jorge Arturo Ojeda, Raúl Rodríguez Cetina y creo que también Bernardo Ruiz, entre otros. Y pues bueno, se nos adelantó el querido Guillermo. Mis condolencias a su viuda y sus hijos.

Sin ninguna duda John Berger (1926-2017)

es uno de los grandes escritores del siglo XX, tanto por sus novelas como por su libros teóricopolíticos. En los lejanos años setenta, en 1974 precisamente, en una de sus clases de Literatura y Sociedad sobre literatura en lengua inglesa, Gustavo Sainz mencionó por primera vez a Berger y su magnífica novela G. (Ed. Sudamericana, Argentina, 1973. 416 pp. Colección Horizonte), así nada más, la cual leímos con avidez porque era una historia cruenta, terrible, como hasta ese momento nunca habíamos leído, donde se presentaba el incesto, la traición, el dolo, los personajes principales eran muy humanos y, por lo tanto, muy crueles. Uno de mis escritores ingleses favoritos, Cyril Connolly, presidente del comité que actuó como jurado para adjudicarle el Booker Prize, señaló y aparece en la cuarta de forros de la novela: “G. de John Berger, nos ha conmovido a todos por su humanidad, su alto valor intelectual, su conocimiento de la historia y su compenetración con el sufrimiento de los oprimidos”, situación que siguió solventando y siendo siempre coherente con esa forma de ver el mundo. Tiene otra novela que se publicó en nuestro país donde escribe sobre dos niños de la calle ingleses, cito de memoria pero no recuerdo el nombre del libro, verdaderamente conmovedor, cuando aquí en nuestro país no proliferaban esos niños y adultos que viven en situación de calle. Otro de sus grandes libros es Modos de ver, uno de sus ensayos principales, donde de verdad nos hace ver de otra manera el arte y la fotografía. En una de sus últimas visitas a nuestro país, para presentar uno de sus libros publicado por el diario La Jornada en Casa Lamm, tuve la fortuna de conocerlo, que me firmara sus libros y charlar brevemente con él. Era un tipazo. Descanse en paz.

Ricardo Piglia (1914-2017) no era santo de mi devoción, leí cuando mucho dos o tres libros de él y creo que no era nada del otro mundo –prefiero, la verdad, a muchos autores mexicanos–, pero llegaron sus libros cuando era “Chic” leer a Benedetti, exiliados y anexos y él era casi parte de ese conglomerado. JEP lo estimaba mucho y a partir de ahí creo que yo también lo comencé a estimar.

El martes 7 de febrero, a las 18:57 horas, murió nuestro querido amigo, compañero, cómplice, maestro y todo, Eusebio Ruvalcaba (Guadalajara, Jal., 1951-Ciudad de México, 2017). Por ahí viene un texto de algunas cosas que vivimos juntos, aunque daría todo ello para una novela picaresca.

Y ese mismo día murió también el teórico Tzvetan Todorov, a los 77 años, quien dedicó muchos ensayos a nuestro país y a la literatura, era un teórico que necesitamos siempre leer, con muchos libros que son importantes y lo han sido para nuestra formación intelectual, sobre todo sus estudios dedicados al cuento y a la literatura fantástica, como es el caso de Introducción a la Literatura Fantástica (Ed. Tiempo Contemporáneo, Argentina, 1972. 208 pp.).

Pero ahí no queda la cosa: muere a los 87 años José Solé, un hombre dedicado íntegramente al teatro, y la querida maestra Teresa del Conde, a los 83 años: a ambos los conocí cuando trabajaba en la Dirección de Literatura del INBA y coordinaba La Semana de Bellas Artes. Descansen en paz estos dos grandes maestros del Teatro y las Artes Plásticas.

Y a los pocos días fallece la editora Neu Expresate, a los 83 años, la “e” de la Editorial ERA (los otros fundadores son Azorín y Rojo), a quien conocí cuando hacía trabajo en la Imprenta Madero para Editorial Oasis y luego para Casa del Tiempo de la UAM. Muy buena persona, conocedora de su oficio y solidaria con la mejores causas. Descanse en paz.

Amores chapingueros es una recopilación debida a Rolando Rosas Galicia, Moisés Zurita Zafra. Eduardo Villegas Guevara y quien esto escribe, son 29 relatos, entre estampas, crónicas y cuentos, que hablan de muchas de las cosas que suceden en siete años entre las bardas de nuestra amada Universidad Autónoma Chapingo. Muchos estudiantes llegan a la UACH siendo niños y aquí comienza su vida afectiva y educativa formal para lograr ser ingeniero agrónomos en algunas de las tantas especialidades que ofrece la Universidad. Llegados de todos lados, con formaciones culturales diferentes que, en muchas ocasiones, chocan con los de sus compañeros de aula, la vida dentro de la UACH no es un “lecho de rosas” como dijera Cuauhtémoc –el héroe, no el futbolista– sino un choque o un reencuentro con cuestiones que se deben de saber y se deben de conocer. Un libro que permite la reflexión y el escrutinio de lo que eres y lo que fuiste como persona, sobre todo si eres uno de esos chapingueros de corazón que han dejado jirones de su vida entre las bardas de esta institución.

De Neza York a Nueva York. From Neza York to New York. Una antología de poesía de la Ciudad de México y la Ciudad de Nueva York. A bilingual anthology of the poetry of Mexico City and New York City, es debida al talento y dedicación de Roberto Mendoza Ayala, Stephen Bluestone, Rosalind Resnick, Arthur Gatti, Gordon Gilbert y Evie Ivy, además claro de su editor Eduardo Villegas Guevara, la sui generis antología, que tiene como antecedente remoto y cercano a El Corno Emplumado / The Plumed Horn’, la cual fue una revista de poesía fundada por Margaret Randall y Sergio Mondragón que sintetizó de manera festiva el espíritu de los años sesenta y nos entregó traducciones muy buenas sobre todo de poetas de la Generación Beat, vuelve a reunir a varios autores nacionales de la ciudad de los rascasuelos y de la ciudad de los rascacielos. Muy digna y muy interesante, escucharse en otra lengua siempre te hace reflexionar sobre lo que haces y has hecho. Vale mucho la pena asomarse a sus páginas y descubrir a varios autores que no son tan conocidos, por lo que es una lectura propositiva y rica, con muy buenos contenidos que si bien es cierto no están todos los que son sí están los que deben de estar.

Un súper libro, debemos de decirlo así, con todas su letras, es el par de ensayos de Maurice Blanchot: Lautréamont y Sade (Ed. fce, México, 2014. 262 pp. Traducción de Enrique Lombera Pallares), donde se ocupa de dos escritores que conmueven a las buenas y a las malas conciencias de este mundo, aunque por motivos distintos –aparentemente– y en etapas también distintas, pero ambos singulares y novedosos, geniales, y dignos de lectura hasta la fecha. No dejan de impresionar estos dos grandes de las letras y en sus ensayos Blanchot nos dice el porqué de esa atracción.

En solemne ceremonia celebrada la tarde-noche-madrugada del 16 y 17 de enero del 2017 en la

cantina “La Covadonga”, ubicada en las calles de Puebla, entre Orizaba y Córdoba, los jurados del XIX Concurso Internacional de Cuento Navideño, Súbito, Breve y Electrónico, Gerardo de la Torre, Marcial Fernández y Leo Mendoza –según sé–, dieron a conocer que el primer lugar del certamen correspondió al cuento “Infierno”, de Karen E. Villalón; el segundo sitio los obtuvo “Hotel Trump Nacional”, de Juan Manuel Labarthe, mientras que el tercero, “¿Qué he hecho?”, de Isidro Guillom. El jurado otorgó asimismo tres menciones honoríficas a los cuentos “Navidad en familia”, de Carla Cárdenas; “Roja Navidad”, de Adrián Cabrera, y “¡M´hiiiiiiijo!”, de Marco Antonio Silva. Los premios, según las bases del concurso, se repartieron entre los participantes que asistieron a la ceremonia, mientras que los ganadores ausentes recibirán su diploma vía internet. Los cuentos seleccionados se podrán leer en el portal de www. ficticia.com a partir del 24 de enero.¡Felicidades a los ganadores, a los organizadores y jurados!

Otro concurso que nos llamó la atención fue el de Cuento Satírico “Gonzalo Martré” organizado por la fundación “Tomatian” (“Tiempo del saber”), la cual dio su fallo siendo los jurados los maestros Gonzalo Martré, José Falconi, Carlos Gómez Carro, escritores de reconocido prestigio, quienes decidieron que el ganador del primer lugar fuera Gerardo Ramón García Domínguez y dieron mención honorífica a Juan Carlos Castrillón. Según informó en un escrito sumamente mal redactado la presidente de la fundación “Tomatian” (“Tiempo del saber”), la escritora (sic) Martha Miranda Gómez.

Nos llegó Crítica No. 166, 167, 168 169, 170 y 171, la “Revista Cultural de la Universidad Autónoma de Puebla”, la cual es una publicación muy especial y que debe de leerse con atención, ahí lo mismo cabe una opinión de (Anti) Christopher Domínguez que de alguna de las mujeres del Infrarrealismo (La Lupita de José Peguero, quien según una entrevista ahí publicada, es según su decir, casi la fundadora del Movimiento, y cuando andaba con ellos ¡ni siquiera hablaba!) y así por el estilo, un contenido que tendríamos que catalogar como plural y multi significativo, que precisamente eso es lo que hace rica a esta revista que ya llega al número 172 y nos acaba de llegar el 173, los cuales leeremos con gusto y atención, además de hacer la nota respectiva.

Y todavía siguen sobre nuestra mesa: de la cual hablaremos en un número posterior de nuestra revistas: Teoría y didáctica del género terror de Jaime Ricardo Reyes (Cooperativa Editorial del Magisterio, Colombia, 2007. 206 pp. ¡Un librazo!); Los 43. Antología Literaria (Ediciones de Los Bastardos de la Uva, México, 2015. 190 pp.) de Eusebio Ruvalcaba y Jorge Arturo Borja –compiladores– y Ricardo Lugo Viñas –editor–; Don quijote ¿muere cuerdo? y otras cuestiones cervantinas (Fondo de Cultura Económica $85.00) de Margit Frenk; Los hijos de Yocasta. La huella de la madre (Fondo de Cultura Económica $115.00) de Christiane Oliver; El viaje que nunca termina. La narrativa de Malcolm Lowry (Fondo de Cultura Económica $175.00) de la canadiense Sherrill E. Grace; Los muertos no cuentan cuentos. Antología de narrativa joven del Estado de México de José Luis Herrera Arciniega (antologador) y otra gran cantidad de libros mágicos y maravillosos que, por fortuna, aparecen en un país de no lectores, empezando por ciudadano presidente de la República y todos sus secretarios, cuyo lema es “Joder a México” ¡Ver para creer!

Y por cierto desde estas páginas, reitero mi apoyo al Sindicato Mexicano de Electricistas y a los trabajadores de Mexicana de Aviación, porque les asiste la razón, y repudio las políticas antipopulares, rapaces y mezquinas del Estado Mexicano: ¡No a la nueva Ley Laboral, a la Reforma Educativa y Energética!, ¡la Patria no se vende!, ¡no a la privatización de la energía eléctrica y del petróleo! Igual sigue mi protesta por la desaparición de los 43 normalistas de la Normal de Ayotzinapa, Gro. “Vivos se los llevaron, vivos los queremos” y no a la represión institucional contra los maestros.

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Licenciado en Periodismo y Comunicación Colectiva por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Sus trabajos más recientes en poesía se han publicado en: Rituales. Veintiún cánticos de amor y un poema casi desesperado (2009), Lunas de octubre (2009), Alas de lluvia (autor del prólogo y antologado en, 2010), Sueños al viento (2010), Poemas para un poeta que dejó la poesía (2011) y Donde canta la piel. Antología de poemas amorosos (2011). En ensayo: Sombras de las letras (2012). En narrativa: “Un viaje inolvidable” en la antología Atrapados en la escuela (Ed. Selector, 1994-2011. 42 ediciones) y Mi vida con las mujeres (2009). De crónica: Amor de la calle (colectivo, 1990). Traductor, junto con Angélika Scherp, del libro de poemas Postscriptum de Joseph Brodsky (1987). Es profesor investigador de la Universidad Autónoma Chapingo y miembro del Programa Universitario de Investigaciones en Ciencias Sociales y Humanidades (PUICSH) del Instituto de Investigaciones Socioambientales, Educativas y Humanísticas para el Medio Rural (IISEHMER) de la misma institución.