Corazón en reversa

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Yo, parado frente a la ventana, aquella de cristal con diez divisiones de aluminio color blanco, viendo sin mucho interés las sombras de los árboles y los tupidos arbustos verdes, muy verdes, que yacen en el patio; se escuchan a lo lejos cantos de pájaros y abejas, sí, ¡era primavera!

Ella, sentada en la hamaca que mi padre me había regalado al cumplir los dieciocho años, con estambre reforzado y colores de atardeceres pasados, quizá los de la juventud de mi mismo padre…

Sentada con la cabeza casi pegada a las rodillas raspadas y sucias, su rostro no se veía porque su melena pelirroja y alborotada lo cubría y sólo salía curiosamente su nariz, como si lo hiciera para no ahogarse con la despeinada cortina.

Ese día, especialmente ese día, se veía hermosa, sexy, fluvial, casi perfecta.

Yo fumando y aspirando el humo después de haberlo exhalado, como si pudiera reciclarlo. Mi cabello despeinado, mi pecho seguía latiendo con la fuerza de un elefante y sudoroso… sí, habíamos hecho el amor.

Me dijo sin más:

Elige, ella o yo… y elige rápido.

Al escuchar eso mi corazón se quedó en reversa, se hizo invierno ahí en mi pecho, los latidos eran signos de interrogación ¿a quién debería elegir? El cerebro entró en shock, creo que hasta me ruboricé. Su voz se repetía en mis adentros con su demanda, e intentaba con cada repetición carburar lo que se supone sería la respuesta acertada.

¿Por qué me ponía en ese dilema? Justo ahora que me sentía tan pleno con las dos… ¿a quién escojo?

¡Anda decide!

Ahí estaba su voz tan amenazadora y tan seductora al mismo tiempo.

Cómo podría elegir tan precipitadamente, ¿acaso es ilegal amar de manera tan intensa a ambas? Pero ella está decidida a no compartir más, se colocó en el papel de limitadora, era ella o la otra.

Por las dos vivía; vivía para las dos, trataba de no descuidar a ninguna, a ambas las acariciaba como ha de acariciarse: con el alma; las tocaba con respeto, con cariño, a veces con frenesí.

Ambas tenían curvas hermosas, finas, exactamente definidas para mi locura y para despertar mi pasión. Ambas misteriosas y complejas y, sinceramente, en ciertos momentos, difíciles. Sus pieles se acoplaban cada una a mi cuerpo de manera tan propia y única, respondían armoniosamente al toque de mis dedos. ¿Cómo podría dejar a una y estar con la otra, o dejar a la otra y estar con ella solamente?

Transformé ambas manos en puños; no me percaté que seguía sosteniendo el cigarro, sentí en la mano izquierda el calor y dejé que la colilla cayera por la ventana.

Una voz interna me dio la respuesta, esta voz me dijo: “¿por qué trata de limitarte?, ¿por qué te cuestiona? No dejes que alguien no te deje ser feliz, ¿es amor o egoísmo?”

Le pregunté:

¿Por qué me pides elegir?

Porque estoy celosa, quiero que me des todo tu tiempo y espacio, quiero que me hagas más el amor…

La interrumpí con una pregunta ingenua:

Pero ¿por qué celosa?

Qué no lo entiendes, ¡estás ciego o idiota! Le dedicas más tiempo a ella que a mi, te pasas horas tratando de acoplarte a ella. ¿Ya no te gusto?

Se levantó, se acercó a mí y entonces pasó su lengua por mi cuello, su saliva era tibia y resbaladiza; su mano empezó, muy despacio, una expedición por mi cuerpo, De repente se apartó de mí. Permanecí en silencio aunque por dentro estaba gritando “Si me amará no me pediría esto”.

¡Elige rápido, maldita sea!

Suspiré y tragué saliva, saliva de licor que raspó desmesuradamente mi garganta; parpadeé mucho y muy rápido para retener mis lágrimas. Contesté:

La elijo a ella ¾pronuncié de manera seca sin quitar la vista de sus ojos, esos ojos a los que amaba.

Me vestí y salí a la calle, y ahí saqué a mi elegida del estuche y canté junto con ella hasta llegar al bar más próximo.

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Participó en la sexta Olimpiada Mexicana de Historia en 2012 y en el año 2013 obtuvo mención honorífica en el marco de la Feria de Ciencias e Ingenierías en el Estado de México. En 2014 fue finalista en el Primer Concurso de Oratoria realizado en las escuelas de bachillerato de la Zona Oriente del Edomex. Fue integrante del Taller Ambulante de Creación Literaria que impartió el Centro Cultural Mexiquense Bicentenario en Ozumba. Actualmente estudia la licenciatura en Etnohistoria en la Escuela Nacional de Antropología e Historia.