Día Internacional de la mujer. ¿Una celebración?

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Como cada año, el 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Sin embargo, y pese a la creencia popular, no se trata de una celebración al género femenino que requiera de obsequios o felicitaciones. Más bien es una fecha que tiene por objetivo poner de relieve la lucha por el feminismo y por la desaparición de la brecha de género, brindándoles a las mujeres y niñas las mismas oportunidades de crecimiento intelectual, económico y social de las que los niños y hombres ya gozan. Es así que este día se convierte en un llamado a la reflexión y el análisis sobre los derechos de las mujeres y sobre las problemáticas que enfrentan día a día.

Este año, según los acuerdos tomados por la Organización de las Naciones Unidas, el tema central es “Las mujeres en un mundo laboral en transformación: hacia un planeta 50-50 en 2030”, por lo que el empoderamiento económico de las mujeres en el cambiante mundo del trabajo será el eje de las reflexiones durante los diversos eventos que se llevarán a cabo en más 60 países.

Para entender la importancia que tiene el defender el papel de la mujer en cuestiones laborales, vale la pena echar un vistazo a las estadísticas que, en todo caso, reflejan que aún queda un largo trabajo por hacer si lo que se busca es emparejar la situación entre hombre y mujeres en el campo económico.

En México, donde las mujeres componen la mayor parte de la población del país con 61.4 millones (51.4%), la situación se aprecia especialmente chocante si tomamos en cuenta que, según datos del INEGI, sólo 43 de cada 100 mujeres de 15 años o más tienen un empleo, en contraste con los 78 de cada 100 hombres del mismo rango de edad que pertenecen a la población económicamente activa.

Del total de las mujeres trabajadoras, el 78.8% se dedica a actividades relacionadas con el servicio y el comercio, 17.1% se emplean en el sector secundario y 3.8% desempeñan trabajos que tienen que ver con agricultura, ganadería, silvicultura, caza y pesca, por último, 7.5% no recibe remuneración por su trabajo, en especial las amas de casa. En el ámbito empresarial, 31% los puestos de alta dirección en México corresponden al sexo femenino, sólo 7% de la junta directiva de las empresas mexicanas y escasamente el 2% del sector empresarial en total.

Cabe destacar que la desigualdad también se refleja en los salarios. La percepciones económicas de las mujeres son menores que las de los varones pues, por hora de trabajo, los hombres reciben, en promedio, 31.4 pesos, mientras que ellas sólo obtienen 30.3 pesos en el mismo periodo de tiempo.

La participación de ellas en puestos de gobierno no es más alentadora. En pleno 2017, México tiene exactamente el mismo número de gobernadoras que en 1979, cuando ganó Griselda Álvarez en Colima, la primera gobernadora de nuestro país.

Según cifras de Inmujeres, 86.4 de los directores de área son hombres, así como 75.3 por ciento de los directores adjuntos y 78 por ciento de los secretarios, es decir, las mujeres no llegan ni a 25 por ciento de mandos altos, por categoría. En cuanto al poder  judicial, de los ministros de la Suprema Corte de Justicia, el 18.2 por ciento son mujeres, y sólo 19.7% son magistradas y juezas.

Las cifras, que evidencian la falta de representación femenina en las escalas laborales, evocan el pensamiento de que, a día de hoy, la ONU sostiene que faltan, por lo menos, 70 años para alcanzar la igualdad de género mundial. No obstante, con la visibilidad que el Día Internacional de la mujer está obteniendo en sus últimas ediciones cabe la esperanza de acelerar el proceso, siempre y cuando no sólo ellas peleen por la igualdad de oportunidades sin distinción de género, sino también ellos, nosotros, ustedes, todos.