Un único tiempo

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Para el Guitarrista

 

Inesperado despertar

ante las bocanadas

se hunde poco a poco

se enreda al sediento humo,

en su microcosmos

la mente burla otra visión

revolcado en la mirada embrutecida

por el azote de su propia exhalación,

trata de diferenciar

entre las letanías de su alrededor

la doble combustión

que le trae su mano temblorosa,

Sus ojos hundidos en el alcohol

constantemente terminan en la saliva

en la tierra floja que empuja su pie

en el deslizamiento de la cortina

retrocediendo hacia la mancha,

 

Allá en el fondo de la puerta

avanza una voz

subsiste por no sé cuanto tiempo

en la debilidad de su atención

“ay de ti

que al entrar a lo despoblado

busques la posición más reducida

aquel suelo tan hondo

cuyo alcance sea una migaja,

no te pienses ni un momento quieto

sobre la desembocadura

que te da la unicidad

contente, sólo espera

y ante todo resiste,

al menos una vez olvida todo cuanto tienes

párate en medio de la calle

y siéntete poseedor de vida”

En el ánimo de continuar

se pregunta como se debe vivir

en estos tiempos de esperada catástrofe,

pero en un hombre común

que solo se abastece de aproximaciones irreales

no parece tener una concepción relevante ante el deber

mas puede decir ahora mismo

que se impone la respiración

cortando esas largas olas

del mar abierto que es la borrachera

“Qué más da el bramido del día o la noche

siempre hay un vaivén, un chingadazo

en el mero costado de la vida

la comodidad determina la ceguera,

en la sumisión de almas

está la risa desesperada

de la inconsciencia”

La luz aquí es buena

poco a poco le llega un recuerdo

avienta el vaso de veladora

que deja de trasparentar calma

el cigarrillo se estampa en la pared

carcomida por ciertas figuras absurdas

manotea el aire viciado de las carcajadas

Desde su boca arroja improperios

que nadie alcanza a contestar

porque se agota su paciencia,

y sale hacia el aire húmedo

avanza desde entrecortados pensamientos

que no podrá retomar

sus ojos parecen cerrarse

y en el baldío que está enfrente del tugurio

cree ver ese bello jardín,

Acariciando la hierba

se desploma

acaso es el cero de una bestia

y el infinito de un dios

 

del que hablaba Monsieur Teste

o solo es un ser

con una mente enferma

que en momentos luminosos

arranca de entre toda su miseria

un rasgo de aparente inmensidad;

Vuelvo a pedir otro trago

del más barato licor

que aún puedo pagar

mientras el aire golpea la ceniza

que no he dejado caer

bebo tranquilamente

y me recargo en la pared

solo sigo esperando

a que termine de oscurecerse

allá afuera

 

Luriel Lavista

(Edomex,1990) Lavacoches. Ha publicado en las revistas: Molino de Letras, Vómito de Letras, ERRR, Factum, El Humo, Círculo de Poesía, Revista Miseria, Otro Páramo, Literariedad, Nocturnario y Operación Marte. En los espacios de Digo.Palabra.txt, La Rabia del Axolotl, Cronopio.MX, Nota Random, Tejiendo Versos, Kaja Negra y en Poesía Referencial. Poemas suyos han sido traducidos al inglés en The Ofi Press Magazine.

 

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