Andanzas

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Esquiar es peligroso.

En enero tuve la oportunidad de ir a Kusatsu. El instituto donde estudio organizó una conferencia importante acerca de “Teoría de cuerdas”. Llegaron investigadores de la India, Korea del Sur, Taiwán, China, y por supuesto Japón, y algunos colados de México, Suecia y otros países. Estuvimos dos semanas en Kusatsu; las conferencias empezaban a las nueve de la mañana y a veces se prolongaban hasta las diez de la noche, así que los asistentes terminaban sumamente agotados. Pero no todo fue trabajo, también hubo algunos momentos para relajarse.

Una de las actividades que pude realizar en el poco tiempo que estuve en Kosatsu fue esquiar. Kosatsu en invierno es bastante frío, todo se llena de nieve. Tuvimos una tarde libre, así que decidí esquiar. Total, me dije, qué tan difícil puede ser. Afortunadamente uno de los profesores del se ofreció a ayudarme. Una vez alquilado el equipo (que no es nada barato) tomamos el autobús hacia el parque para esquiar. Después de algunas caídas pude dominar el método básico de esquí. Así que nos fuimos a la pendiente de mediana dificultad. También allí, después de terminar unas cuantas veces con la cabeza enterrada en la nieve, pude deslizarme sin ninguna dificultad. Y como dice la canción: “ Como veían que resistía, fueron a llamar a otro elefante”. El profesor que me acompañaba propuso que fuéramos a la pendiente más difícil. Y yo como buen mexicano dije: pos vamos.

Claro que más tardé en decir “sí”, que en arrepentirme. Una pendiente como de 45 grados, la verdad es que se ve bastante aterradora. Por tanto me la pasé más tiempo con la cabeza enterrada en la nieve, que esquiando. Ah, y en una de ésas creo que hasta me rompí una costilla, (que no me dejó de doler por un buen tiempo). En esas estaba y ya me empezaba a dar hipotermia de tanto pasármela en la nieve, además ya era tarde y oscurecía. Afortunadamente hay personal patrullando y me auxiliaron. Ni modo, con el orgullo herido y las costillas adoloridas me subí al carrito de las desgracias para que después me bajaran en una camioneta. Al final todo acabó bien, pero a la próxima me quedo en la pista para intermedio.

Tokyo

En este mes, como he tenido un poco más de tiempo (o mejor dicho, me he dado un poco más de tiempo), he estado yendo a Tokyo y algunos lugares por aquí cerca. En este mes por fin llegó la primavera y ya no hace tanto frío. Así que ya estoy sacando mis playeras del clóset. Hasta ahora creo que hemos llegado hasta los 18 grados y aumentando.

Esta semana los cerezos (aquí les llaman sakura) comenzaron a florecer. Y ustedes dirán: y ¿eso qué? La cuestión es que eso vuelve locos a los japoneses. En sábados y domingos hordas de japoneses se aglomeran en los parques para hacer un día de campo bajo los árboles de cerezo. A esta situación, aquí le llaman “hanami”, que literalmente significa: “Ver flores”. Los lugares para hacer hanami son bastante peleados y hay gente que llega desde la madrugada a apartar su lugar, sobre todo en los parques más famosos de Tokyo. La verdad es que los cerezos son hermosos y creo que son un buen pretexto para tomarse unas cervezas con los cuates, ¿no creen?

Igmar Rosas López

Es doctor en Física y profesor de tiempo completo en la Universidad Autónoma Chapingo.