Una ventana al mundo

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Gisele Freund
Gisele Freund

Gisele Freund nació en 1908 en Berlín y murió el París en el año 2000. Dedicó gran parte de su vida no solo a retratar y fotografiar, sino que teorizó sobre ambas prácticas, La fotografía como documento social es parte de esa importante labor. Los trabajos de Freund destacan por la praxis fotográfica, pero también por la autoría en sí misma, pues este tipo de trabajos no eran habituales y menos, ejercidos por una mujer.

“Cada momento histórico presencia el na-cimiento de unos particulares modos de expresión artística, que corresponden al carácter político, a las maneras de pensar y a los gustos de la época… los gustos de la época se hallaban determinados por la clase en el poder.”. Con estos planteamientos la autora inaugura su obra. Desde ellos, Freund pretende hablarnos de la historia de la fotografía, señalando sus precurso¬res, los aparatos para captarla, los procesos, las técnicas, los materiales y las relaciones desiguales de poder implicadas durante los ciento treinta y cinco años que documenta.

Gisele Freund
Gisele Freund

Su objetivo es exponer “la inmensa importancia de la fotografía en tanto que procedimiento de reproducción y el papel que desempeñó en sus orígenes dentro de la evolución del retrato individual, y luego dentro de la del retrato colectivo, es decir la prensa. Se extiende desde la época de la publicación de la invención de la fotografía, es decir, del tercer decenio del siglo xix hasta nuestros días”.

A decir de la autora, en sus inicios la fotografía resultó indispensable para la ciencia y para la industria. No obstante se puede decir que en general, la fotografía como una nueva forma de ver la vida, tuvo una aceptación en todas las capas sociales, situación que se relacionó en muchos casos con su importancia política en particular.

La fotografía aquí es planteada como una herramienta política de doble filo, pues a la vez que permite reproducir exactamente una realidad externa a nosotros/ as y documentarla, permite “despertar emociones” y “despertar conciencias” en las personas sobre las condiciones en que viven. Por otro lado, es importante tener en cuenta que quien toma la fotografía, lo hace con intereses particulares, registra visualmente determinadas personas y escenas; lo que hace que la realidad social que retrata sea parcial y que pueda favorecer procesos para moldear las ideas y los comportamientos de las personas; es decir “manipular a las masas”. De esta manera, la fotografía es una creación que conjunta expresiones artísticas de una sociedad determinada que genera singulares técnicas; y a través de la cual, se expresan y transforman los deseos, las necesidades y la visión del mundo de lo que Freund llama “capas sociales”.

En este recorrido, la autora ve en la fotografía un medio de “autorrepresentación”, tanto de las personas como de esas capas sociales. Pero antes de llegar a ella, Freund encuentra en el retrato una forma de representación de las clases dominantes (primero de la aristocracia y luego de la burguesía), pasando por el retrato miniatura, la Silhoutte y el Découper de silhouette; como procesos en los cuales la imagen y lo que se representa en ella, resulta central. Más tarde, Chrétien inventó el Fisionotrazo, a partir del cual la silueta y el grabado se “combinarían” en una sola pieza, y finalmente hasta 1824 fue cuando el “burgués intelectual” Nicéphore Niépce inventó la fotografía. Luego, en 1833 (año en que muere en la miseria), Daguerre creó el daguerrotipo.

Desde entonces se desarrollaron y diversificaron las formas (de presentación), los materiales, las técnicas, los enfoques, los lugares (en tierra o desde el aire) y los tiempos (de exposición) para captar la imagen. Éstas y otras situaciones hicieron posible que la fotografía pasara de manos de los científicos al dominio público. El impacto social de la fotografía no fue uniforme en cada época, en parte éste estuvo relacionado con las estrategias que los fotógrafos fueron creando de acuerdo a los contextos en los que vivieron; de ahí que la identidad del fotógrafo se moviera entre ser artista, ser fotógrafo o ser simplemente vendedor de fotos; según la calidad y la finalidad de su trabajo. Cuando los hombres vieron que la fotografía era un negocio rentable, quienes podían hacerse de algún equipo pretendieron ser fotógrafos, lo cual despretigió el trabajo de quienes veían y hacían de la fotografía un arte. Gisele Freund señala que incluso ante la falta de empleo y de popularidad, hubo artistas que dejaron la pintura y decidieron tomar fotografías.

Así pues, la fotografía se ha visto como arte, como un producto industrial o para la industria, pero también como un medio de vida. Su evolución da cuenta de la importancia del contexto social, político, cultural, ideológico, económico, laboral, ético, legal, moral y comercial en que cada fase de la fotografía ha tenido lugar. Estos contextos son los que han permitido identificar las transformaciones del autorretrato (retrato individual), la reproducción en serie de una fotografía, o el retrato colectivo. A través de la fotografía se ha podido hacer una denuncia social o simplemente podemos informarnos acerca de lo que sucede en la farándula. Su historia refleja los fines que se perseguían al querer tener una imagen propia, antes se pagaba por tener un retrato y después se pagó simplemente por tener un anuncio en el periódico.

Entre líneas, la autora plantea una amplia gama de problemas éticos encerrados en la fotografía, por ejemplo ¿quién tiene la titularidad sobre una fotografía?, ¿será quién es retratada/o, quién retrata (fotógrafo), quien legisla (Estado) en ese contexto, quien financia (empresas) o quien documenta (prensa)?

Desde esta historia de la fotografía, podemos discutir entonces las relaciones de poder que ha habido entre fotografos, entre las “capas sociales”, entre la prensa, etcétera. Lo que es innegable es que la fotografía se hizo necesaria no como un apéndice para “ilustrar la historia”, sino que la fotografía en sí misma tiene y hace su propia historia; teniendo por aliada y cómplice más solicitada: la vista. El sentido de la vista es de más fácil comprensión que la palabra escrita, pues ésta más bien “es abstracta, pero la imagen es el reflejo concreto del mundo donde cada uno vive”.

La fotografía es “una ventana al mundo”, nos acerca a personas y lugares

en distancia y tiempo, nos ha permitido conocer más allá de nuestra cotidianidad, de nosotras/os mismas/os, de nuestra calle; simplemente ha cambiado “la visión de las masas”. La fotografía dejó de ser exclusiva de un estudio, para estar en las galerías o como una profesión en las escuelas, y cada día se ha hecho más presente en las calles. En todo caso, la particularidad de la fotografía reside en hacer sentir algo a quien la ve, como lo indicó Nicéphore Niépce, su importancia se basa en el lenguaje expresado en la imagen. Este lenguaje que es el “más corriente de nuestra civilización”.

Lourdes Raymundo Sabino