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Como siempre, es un placer ir a Mazatlán, Sinaloa, en específico a la Feria de la Lectura de Mazatlán (FELIMAZ), para hablar de Álvaro Carrillo, y encontrarme con viejos amigos como mi estimado Nery Córdova y mi siempre querido y admirado Juan José Rodríguez, uno de mis autores favoritos, quien con una sola novela: Asesinato en una lavandería china, bien podría pasar a la historia de la literatura mexicana. Nery nos entrega dos libros de su autoría: Ileana y la luna (Alforja- Difocur, México, 2006. 66 pp.), un libro de poemas donde se encuentra presente el erotismo y el amor, siempre unidos aunque no siempre realizados en una sola unidad cognoscitiva. Y su otro título es inquietante y pleno, sobre todo ahora que se maneja en los medios la relación de “El Chapo” Guzmán y algunos políticos mexicanos: La narcocultura: simbología de la transgresión, el poder y la muerte. Sinaloa y la “leyenda negra” (uAS-Facultad de Ciencias Sociales, México, 2011. 312 pp.). En el primero prevalecen los poemas de índole amoroso y el segundo es un estudio conciso y claro sobre los elementos que se manejan en y alrededor de los narcos sinaloenses, quienes son los más famosos. Y como siempre: JJ Rodríguez me llevó a comer y a cenar a los lugares más sabrosos del puerto, ahora acompañados por Ian, su hijo primogénito, y por su agradable y fina esposa.

Luego en el avión de Mazatlán a la ciudad de México, coincidí con la escritora Sofía Segovia, autora de la novela El mumullo de las abejas (Ed. Lumen, México, 2015. 478 pp. $ 299.00. Tercera reimpresión), con quien tuve una charla muy fructífera y placentera. Aquí tengo su novela a la mano y la leeré en un momento de estos.

Lo menos que podemos señalar del escritor Gonzalo Martré (Meztitlán, Hgo., 1928): es un escritor inquieto e imaginativo: lo que no sabe lo inventa y lo que sabe nos lo dice con muchas categorías semánticas, y ese sería el caso de sus más recientes libros publicados: Sabor a PRI. La cultura de la corrupción en México. Micro- crónica satírica de la corrupción, ineptitud y entreguismo del sistema político mexicano (Volumen uno, México, 2016. 240 pp.), Sabor a PRI II. Curso breve de historia patria contemporánea; La cultura de la corrupción en México (Volumen dos, México, 2016. 230 pp.) y Sabor a PRI III. Curso breve de historia patria contemporánea. La cultura de la corrupción en México. (Volumen tres, México, 2016. 270 pp.). En esos tres volúmenes nos entrega un breve curso de historia patria contemporánea, donde desmenuza a conciencia a ese partidote, que nos ha dado penas y alegrías aunque no precisamente en ese orden y de lo que, además, nunca me voy a quejar. Otro de sus títulos es un auténtico libelo muy divertido:

La arrastrada vida de Pepe Carroña Cagón. Sabandija de cuatro patas tú me jodes, tu me matas (Editorial “Cianuro”-Sociedad Exterminadora de Sabandijas Asquerosas (SESA), México, 2016. 62 pp.) y la reedición de Safari en la Zona Rosa (Ed. , México, 2016. Prólogo de Carlos Gómez Caro), libro que presentó en nuestra Universidad Autónoma Chapingo el pasado 31 de marzo, en el Auditorio Emiliano Zapata, con un lleno pletórico, muchos estudiantes animosos, quienes le preguntaron sobre sus libros. En dicho acto participaron los maestros Eduardo Villegas, Rolando Rosas y quien esto escribe.

El tábano canta en los hoteles de Francisco Trejo (Gobierno de Guerrero- Conaculta, México, 2015. 100 pp.), es un libro de poemas irónicos, satíricos, rasposos, que le debe mucho a Catulo, Virgilio, Quevedo, Carreto y otros tantos autores. A la manera de las Catulinarias y Sáficas de Raúl Renán, por ejemplo, otro libro que es de ese talante, el joven poeta Trejo desmenuza los incidentes de un triángulo amoroso, donde el marido, aparte de traer los cuernos, pone la materia prima para hacer los poemas satíricos y hacer la faena, donde la mujer es el centro del todo, ella da y quita. Muy buen libro de este joven autor que cada día nos da más muestras de su talento. Por cierto, es egresado de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, cosa que recalcamos ahora que, tiro por viaje, atacan a esa noble escuela creada, hace ya quince años, por Andrés Manuel López Obrador y Manuel Pérez Rocha.

La brisa en la rama (Haikús, poemas, cuentos, ensayos y recensiones) (Edición de autor, México, 2015. 220 pp. $100.0)        de Raymundo Pablo Tenorio, volumen con el autor cual celebra su XL aniversario de actividades académicas. Nuestro autor nació en Atlixco, Puebla, en 1948, es egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Profesor Investigador desde hace 40 años de la Universidad Autónoma Chapingo. Entre sus títulos publicados se encuentran: La niña maíz, Diana o el silencio, Palabras en festín e Historias de El castillo de Roma. Ha sobresalido por su rigor académico y ser creador de Haikús, esa forma japonesa de hacer de lo breve un poema o una metáfora de algo que a veces ya es sintético. Este libro es un ejemplo de lo que ha hecho el maestro Pablo Tenorio a lo largo de casi toda su vida, es un muestrario de su labor escritural ligada con la academia. ¡Felicidades!

Dosfilos (enero-febrero de 2016, número 150), como siempre, llega desde Zacatecas con su cauda de autores y temas que no son los trillados de otras tantas revistas. Por lo, pronto en este número se presentan las plumas de Marco Antonio Campos y Emiliano Pérez Cruz, dos amigos queridos, dos buenos escritores, con temas muy interesantes: el primero con López Velarde y Chile, donde el inmenso Pablo Neruda arma un tinglado de ciencia ficción en torno al poeta de Jerez; mientras el segundo nos habla de El Quijote y las filias y aversiones que siempre ha generado, sobre todo cuando eres un estudiante de secundaria y te dejan leer semejante armatoste, que luego no entiendes y no le ves utilidad, ¡ah, pero cuando descubres lo que es la literatura y la lectura, cambia todo!

Vicente Leñero era un escritor al que no frecuentaba mucho, pero lo estimaba y era su lector asiduo, además de que nos pasaron varias cosas juntos que serían como para hacer un libro. Recuerdo, sobre todo, en un encuentro de escritores en Cuautla, Morelos, auspiciado por José Agustín, donde ya no pudimos instalarnos en el autobús oficial y nos tuvimos que ir en una “Julia” de la policía local, y por todo el camino íbamos gritando a todo pulmón “Somos inocentes, somos inocentes, sáquennos de aquí”, ante el azoro de los transeúntes que nos veían ahí encerrados.

Mi querido amigo y reportero gráfico de Proceso, Juan Miranda, seguro que tiene algunas fotos de ese suceso muy divertido, vivido con Leñero. Los miembros de nuestra generación de la FCPyS de la UNAM, leimos con avidez sobre todo Los periodistas, donde recrea el golpe rastrero al diario Excélsior, que vivimos en carne propia, porque éramos lectores del mismo y alumnos de muchos de los afectados por esa ignominia, pero también disfrutamos de Los albañiles y de Estudio Q, entre tantos otros, que llevaba siempre Gustavo Sainz hasta nosotros. Ahora gracias a mi querido amigo Moisés Elias Fuentes, quien me regaló un ejemplar de Más gente así (Alfaguara, México, 2013. 248 pp.) vuelvo a disfrutar de la prosa limpida y certera del maestro Vicente Leñero (Guadalajara, 1933-Ciudad de México, 4/ XII/ 2014) y ahi, entre las lineas de sus escritos de nueva cuenta encontrarme con tanta gente asi, con tantos otros amigos como Gustavo Sainz, José Agustín, Otaola, Polo Duarte, los Heros Rodríguez y muchos más, que ahora ya han causado baja, como seria el caso de Carmen Balcells, una agente literaria muy singular que, finalmente, medró y chupó sangre de todos sus autores por ella representados, y en este libro Leñero la pinta tal cual. Sin ninguna duda un libro sumamente interesante en todo sentido: como anecdotario, como referente de muchos y variados asuntos literarios y autores.

Nos da gusto que se le rinda homenaje a quienes los merecen. Y en septiembre del año pasado (1915) se le rindió un muy merecido homenaje a Miguel Capistrán (1939-2012, investigador, ensayista, editor y cronista), en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes -y cuyo archivo fue donado por sus familiares a la Academia Mexicana de la Lengua- contando con la participación en ese acto de Felipe Garrido, Vicente Quirarte, Adolfo Castañón y Michel Schuessler, quienes encomiaron la honestidad intelectual, el empeño, la generosidad y la conciencia critica del homenajeado. A Capistrán lo conocí gracias al Dr. Luis Mario Schneider, en la Editorial Oasis de las calles de Oaxaca, en la Colonia Roma, que dirigía el segundo, y en él siempre reconocí a uno de los más acuciosos investigadores entregados a la causa del “Grupo sin Grupo” que eran “Los Contemporáneos”, en particular Jorge Cuesta, sin dejar atrás a Xavier Villaurrutia, Gilberto Owen y José Gorostiza, además se destacó en el acto de homenaje que él fue quien trajo dos veces a Jorge Luis Borges (1973 y 1978) a nuestro país. Y se le denominó a Capistrán “El último de Los Contemporáneos”, título que ya había sido otorgado a Elías Nandino, durante un homenaje en el mismo lugar por sus 89 años, organizado por la UAM- Azcapotzalco, y ahí sí el último del grupo, vivo. Capistrán, de quien fuimos sus lectores asiduos, merece todo nuestro respeto pero no ese título que no le otorga nada a su gran trabajo académico y de investigación, ya que su obra lo defiende y se defiende sola y no necesita ese epíteto.

Otras voces y otros ecos del 68, 45 años después es un libro compilado por Salvador Martínez Della Rocca, a quien todos conocimos como “El Pino” (Editado por la VI Legislatura-Asamblea del DF-Gobierno del DF-FCE, México, 2013. 438 pp.), el cual es de suyo muy interesante porque ya forma parte de una memoria colectiva que grita muy fuerte “2 de octubre no se olvida” y que debe permanecer y hacerse siempre patente en todos los que vivimos, directa o indirectamente, esos hechos y la represión del gobierno Díazordacista, para siempre decir: “¡Nunca más!”. Son 24 textos los que forman el libro y en cada uno de ellos hay un atisbo memorioso, reflexivo, sensato, encabronado, de los hechos que ensombrecieron a la sociedad mexicana de ese entonces. A falta de la “Verdad Histórica” que aún no se alcanza, ni se sabe -a diferencia de la de Ayotzinapa con Murillo Karam que fue casi instantánea-, esta verdad ha quedado soslayada, escondida, petrificada, aunque sí sabemos el nombre del causante de todo: Gustavo Díaz Ordaz. A mí me gustaron varios ensayos, pero sobre todo la nota de mi querido amigo Benito Taibo, porque coincide con lo que me pasó a mí, que supe del movimiento primero por oídas y luego porque asistí a varias marchas; aunque repito hay varios artículos y ensayos de verdadera antología. Lo importante, en torno al libro, es que nos devuelve la memoria histórica, nos hace pensar seria y severamente en lo que fue y ha representado el 1968 entre nosotros, y sobre todo, la tragedia del “2 de octubre” que nunca, nunca, se debe de olvidar. Colaboran y están ahí Carlos Montemayor, Carlos Payan Velver, Manuel Granados Covarrubias, Salvador Martínez Della Rocca, Agustín Basave, Rolando Cordera Campos, Alejandro Encinas Rodríguez, Fabricio Mejía Madrid, Hugo Gutiérrez Vega, Jesús Martín del Campo, Carlos Martínez Assad, Inti Muñoz Santini, mi querido y estimado ex Rector de la UAM- Azcapotzalco Carlos Payán Figueroa y Consuelo Sánchez, entre otros,

Ensayo panorámico de la literatura en Tamaulipas de Orlando Ortiz y Tania Ortiz Galicia, consta de cuatro volúmenes que no tienen desperdicio y que son sumamente actuales, porque la única forma de frenar a la violencia y la delincuencia es con cultura y educación, y estos libros son parte de ese remedio en un estado que ha sido convulsionado por la violencia: Tamaulipas. El Excelentísimo Embajador de Tamaulipas en el estado de México, Eduardo Villegas, me hizo el favor de conseguir semejantes ejemplares que son precisamente “ejemplares”, en el sentido estricto de la palabra, y que son parte de un trabajo monumental del escritor Orlando Ortiz y de su hija Tania, prominente investigadora, por lo que vemos en estos tomos ricos, nutritivos y estimulantes. A través de la literatura y su historia podemos darnos una idea de en qué momento se pervirtió todo y este estado, tan próspero y lleno de vitalidad, se convirtió en cementerio de muchos, en imperio de los narcos y de leyendas nada constructivas. La muestra de la literatura en ese estado abarca desde sus orígenes hasta casi hace algunos años, no muchos, lo que significa dedicación, empeño y trabajo por parte de quienes realizaron este documental. Imposible escribir una breve nota sobre este portento: aquí sólo aviso que ya circula y que debe ser buscado por todos los interesados en Tamaulipas, en la literatura nacional y que tienen interés en algunos autores de la zona, nacidos o radicados allá, como sería el caso de Rafael Ramírez Heredia, quien tuvo un vínculo cordial con Tampico, por ejemplo, y Arturo Medellín Anaya, quien no nació ahí -nosotros lo conocimos en La Paz, Baja California hace ya muchos años- y ya tenía muchos años viviendo en Ciudad Victoria.

Don Luis D. Salem publicó en 1992 un libro titulado Mis poetas favoritos. Al parecer don Luis era de origen colombiano y vivió mucho tiempo en México; yo conseguí el libro en un tiradero de un tianguis y tenía marcado el precio de $ 5.00 y me lo dieron a $ 10.00, pero no me arrepiento de haberlo adquirido, porque es una lectura muy grata y placentera, y en el volumen muy breve, 108 páginas, reúne a autores de diversos niveles y categorías que el autor señala como sus bardos favoritos, destaca uno que todo mundo conoce, quién más quién menos, pero no se nos habría ocurrido ponerlo del lado de los poetas: Jesús de Nazareth. A él, a Amado Nervo, Germán Pardo García, César Vallejo, Juan Montalvo, Gabriela Mistral, Juan Ramón Jiménez, Rubén Darío, Fray Luis de León, Salvador Díaz Mirón, Miguel de Unamuno y Kierkegaard, casi todos unidos, en los ensayos breves y sustanciosos, por la religión, por motivos de fe, que no están exentos de razón y que son bien abordados por don Luis. Ni duda cabe que la escritura, como decía Carlos Fuentes, es finita, tiene  un tiempo para hacerse y publicarse, pero le lectura es infinita y se proyecta siempre hacia el futuro, como sucede con esta breve pero suculenta lectura que nos ha proporcionado don Luis D. Salem, de quien, por desgracia, no tenemos más datos de momento.

Y ligado a este volumen, donde se señala a Jesús como poeta, se encuentra un libro titulado sencillamente Jesús. Aproximación histórica de José Antonio Pagola (PPC Editorial, España-México, 2013. 564 pp.), quien nació en Añorga, Guipuzcoa, España, en 1937 y desde las primeras páginas se declara cristiano, pero profundamente defraudado por las falsas creencias -algunas fantásticas- que hay en torno a Jesús, el Palestino más famoso de todos, lo que desvirtúa el verdadero sentido de sus palabras, la gran mayoría recogidas en los Evangelios. Como buen ateo que soy, sospeché con el pecho y calculé con un ábaco que sería un libro maniqueo, cargado a la religión, pero no: Pagola inmediatamente dice que se va a ir por el lado del rigor de la ciencia y de la historia para lograr un análisis severo, justo, prudente, de ese sujeto que es digno de admiración: Jesús. Y lo logra con creces y nos enteramos de detalles que hacen que los mensajes del Palestino sean considerados de otra manera. El galileo no era alguien que frecuentara la sinagoga, no era alguien que tuviera una vasta cultura, sino un sujeto intuitivo que propuso una renovación total y completa en la forma de acercarse a Dios, y en ese sentido ahí está lo verdaderamente revolucionario: el reino de Dios no iba a llegar, sino que ya estaba aquí y esa era la buena nueva que predicaba. Un auténtico librazo el de Pagola que me está haciendo más ateo, pero también más admirador de Jesús, como hombre y sujeto pensante. Y precisamente en la página 125 del libro viene la unión con el libro de don Luis Salem: el Capítulo 5 lleva como título “Poeta de la compasión”. La verdad es que es un libro muy propositivo y rico, lo estoy disfrutando mucho y pensar que lo encontré en un tiradero de libros por tan sólo ¡50 pesos! Me congratulo siempre de bajar la vista del cielo y clavarla en el suelo.

Enrique Fierro, era parte de lo que llamábamos de cariño “La legión Extranjera”, porque en ella había chilenos, argentinos, uruguayos, bolivianos, guatemaltecos, nicaragüenses y de otras partes de América y otras latitudes. Fierro antes que nada era un buen poeta (1943¬2016), para también excelente persona – cuestiones que luego no vienen aparejadas -, compañero de Ida Vitale, también gran poeta y buena persona. Lo más seguro es que lo haya conocido en el departamento de Elena Jordana, en la calle de Shakespeare. Llegué a Elena por conducto de Máximo Simpson, de quien yo era adjunto en la FCPyS de la UNAM, y a partir de ahí y por las Ediciones El Mendrugo, donde Ida y Enrique publicaron también, nos frecuentamos y conocimos, luego coincidimos en varios festivales de poesía en algunos de cuales yo iba como reportero o como participante. Siempre afables, cordiales, corteses. Eran autores que admirábamos, porque publicaban en Plural, luego en Vuelta y eran tan accesibles, a pesar de ser amigos de Octavio Paz, que era casi de no creerse, ya que muchos que los que ahí publicaban eran pedantes y muy mamones. Ahora Fierro, bonachón y barbudo, ya no está con nosotros, que en el cielo de los poetas descanse en paz, que aquí en la tierra, quienes lo conocimos, lo recordaremos siempre con aprecio sincero y mucho cariño.

Arturo Trejo Villafuerte.

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Nació en Ixmiquilpan, Hgo., en 1953, es egresado de la FCPyS de la UNAM. Sus más recientes trabajos se han publicado en: De Neza York a Nueva York. From Neza York to New York. Una antología de poesía de la Ciudad de México y la Ciudad de Nueva York. A bilingual anthology of the poetry of Mexico City and New York City (antología, Ed. Cofradía de Coyotes, México, 2015. 220 pp), Escobas de fuego (Historias de brujas), (antología, Ed. Cofradía de Coyotes, México, 2016. 126 pp.), Ret(r)azos (Cuadernos de Pasto verde, Orizaba, 2017. 34 pp.), Amores chapingueros (antología, Ed. Cofradía de Coyotes, México, 2016. 126 pp.) y Respirando por la herida (Ed. Cofradía de Coyotes, México, 2016. 94 pp.)

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